|
Bienvenidos A Mirando El Campo |
|
|
|
|
“LA CUEVA DEL AYAL” El municipio de Santa Sofía del Alto Ricaurte del departamento de Boyacá, además de sus gentes buenas y progresistas, de sus tierras semiáridas que contrastan con el blanco de los invernaderos para el cultivo de las hortalizas y otros productos alimenticios que hacen parte fundamental de nuestra existencia, también se encuentran espectaculares sitios que constituyen la riqueza natural y son fiel expresión de la creación divina en todos sus ámbitos; y que por lo tanto, como deber natural el hombre debe proteger a toda costa teniendo en cuenta que, en estos momentos de nuestra existencia, el calentamiento global está afectando la vida en todos los niveles y en consecuencia nos estamos acercando insospechada y aceleradamente hacia nuestra propia destrucción. Para destacar una de estas bellezas naturales la grafica ilustra “La Cueva de Ayal” otra de las maravillas que se encuentran en el municipio de Santa Sofía, Vereda Salitrillo. Este lugar se destaca por ofrecer un atractivo turístico para los amantes que gustan de la libertad natural en sus entornos ecológicos. “La Cueva del Ayal” consiste en una profunda depresión rocosa incrustada en la roca viva del grueso de la montaña donde está ubicada su belleza se destaca aún mas, por la caída de agua que se desliza sobre l aroca desde un nivel superior el cual conforma una pequeña cascada de iridiscencia deslumbrante lo que hace que resalte su belleza misteriosa y encantadora del lugar. Al pie de la cascada se forma una piscina natural que invita con sus aguas refrescantes a darse una zambullida tonificadora del alma y del cuerpo. Para tener una idea de la dimensión de este atractivo natural se puede advertir su altura de 30 metros aproximadamente. Siendo que la distancia del centro urbano al lugar en mención no es considerable, se puede cubrir en 15 o 20 minutos. También como complemento paisajístico de la región se encuentra el cañón del rio Gachantivá el cual ofrece un hermoso panorama muy diferente al que estamos acostumbrados a observar en los valles de nuestra región. Todos estos atractivos son dignos de admiración para quienes gustan de los influjos de la naturaleza en su máxima energía como regalo del cielo el cual no se ha sabido apreciar y si constituye el fundamento de nuestra existencia. 
|